Acerca de Maria Isabel

Hace más de 25 años comencé con un dolor de espalda en la zona lumbar. En un principio este dolor era esporádico, pero llegó un momento en el que se hizo insoportable. Como tenía un bebe eso exigía que yo lo cargara y el peso de este aumentaba las molestias y el dolor.

Esta situación me llevó a buscar ayuda profesional, y un doctor ortopedista me recomendó hacer yoga. ¿Yoga? pregunte yo. ¿eso es algo que hacen los hindúes, verdad? No tenía ningún conocimiento al respecto, pero fue así como termine aprendiendo a cerca de la técnica de la yoga.

Gracias al doctor y a la práctica de yoga dos veces por semana, mi dolor desapareció. Cabe mencionar que esto ocurrió aunque presento un desplazamiento de una vértebra en mi columna. La yoga, ademas de eliminar el dolor, me trajo un regalo inesperado y hermoso: salud perfecta!

Muchas personas piensan que la salud es un derecho que viene en nuestro equipaje de vida, y abusan de una inadecuada alimentación y de una vida casi sedentaria. Tristemente, estas personas solo comienzan a apreciar su salud a partir del momento en que presentan alguna limitación debido a un dolor, a un desajuste en sus funciones, o a una imposibilidad para realizar algo. Esto lo se por que fue así como comenzó una historia maravillosa sobre la búsqueda de un mundo mágico entonces desconocido para mí.

Entre mis primeras lecciones estuvo aprender el significado de la palabra yoga: “yoga = unión.” Inicialmente me costó acostumbrarme a la idea; ¿Qué? ¿Acaso era que estaba separada? ¿Y separada de qué? Luego comprendí que esta unión se refiere a la unidad del ser; a que el hombre es una unidad de conciencia, y que mente y cuerpo son inseparables.

Comencé a estudiar la relación existente entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que realizamos en el mundo objetivo. La triple naturaleza humana. Aprendí que somos el producto de estas tres corrientes anteriores: el pensar, el sentir y el actuar.

Aprendí también que todo lo que existe es energía en diferentes formas de expresión, y que esta energía depende de el estilo de vida de cada persona.

En este fascinante mundo de la búsqueda del sendero de ” ajustes físicos ” (yoga) me encontré con muchas bifurcaciones. Recuerdo que uno de los primeros cursos que hice fue sobre Principios Básicos de Mecánica Celeste, dictado por un Dr. en Física Cuántica en el planetario de mi ciudad. Quería entender un poco a que se referían los yoguis (quienes practican la yoga) al decir que el mundo interior era un reflejo del cosmos.

Mi formación era más académica que espiritual y buscaba una razón científica para cada cosa que aprendía. ¿Cómo funciono yo como el cosmos? Aprendí que somos un universo holográfico, células de conciencia planetaria.

Busqué en el reino mineral las propiedades de los cristales; sus propiedades químicas, elásticas, térmicas, físicas. Recuerdo haber tenido un muy buen profesor en la Universidad de Minas, así como largas discusiones sobre la interconexión de los reinos minerales, vegetales y humano.

A lo largo de este camino de aprendizaje surgieron muchas otras preguntas. Por ejemplo, qué es la energía que se mueve en la yoga? Tuve la enorme suerte de que la vida me guiara con un excelente maestro e investigador, y a él le debo muchísimo de mi conocimiento. Siempre doy gracias desde mi alma a este gran amigo y maestro!

En las montañas de los Andes del Perú caminamos juntos, en las tupidas y espesas selvas del Amazonas nos deleitamos descubriendo mundos invisibles, en los altiplanos de Bolivia nos perdimos, y en las alturas del lago Titicaca meditamos….

La yoga me fue llevando de un paso al otro, y de la respuesta de una pregunta a preguntas adicionales. Por ejemplo, como se manifiesta esta energía en los seres vivos? A esta pregunta le he dedicado gran parte de mi vida.

Durante 20 años estudiamos, buscamos y encontramos lo esperado y lo inesperado. La yoga fue nuestro punto de partida, y ha sido una herramienta indispensable durante todo este proceso.

Ahora además de la Yoga enseño también sobre la Alimentación y Meditación. Estos son los tres pilares que sostienen la energía que habita dentro de cada uno de nosotros. Nuevamente, han surgido mas preguntas; como podemos restablecer y sostener esta energía?

Estamos presenciando el nacimiento de un nuevo mundo. Este mundo lo define un nuevo paradigma en el que el perceptor (cada uno de nosotros) puede beneficiarse enormemente partiendo de la parte más densa de su ser: su cuerpo!

Yoga = Unión!

Bienvenido a un mundo maravilloso donde el protagonista es usted.