Yoga, más que un conjunto de posturas sostenidas es un estilo de vida.

Los pilares de una vida sana en todo ser humano son:

1) Actividad física (ejercicios -yoga): Una vida sedentaria no estimula suficiente ese centro maestro que rige todos los ritmos, el corazón! Este a su vez estimula las funciones gastrointestinales y nerviosas y musculares, desencadenando así una serie de respuestas en el resto del cuerpo. Las glándulas endocrinas secretan equilibradamente sus hormonas al torrente sanguíneo, el sistema inmunológico se fortalece, y así sucesivamente continua un “efecto domino.” Una actividad va sucediendo a la otra, armonía en conjunto.

2) Alimentación: Los alimentos tienen un efecto casi inmediato en el cuerpo. La bioquímica del cuerpo cambia en cuestión de minutos. Podemos verificar el poder que nos dan los alimentos en cuestión de segundos; si estos alimentos son portadores de energía nos vamos a sentir con fuerza, vigorosos y activos. Sin embargo, si estos alimentos son “desvitalizadores” (industrializados por ejemplo) entonces solo se sentirá placer en el momento de consumirlos, seguido luego por cansancio y fatiga.
En yoga le damos una importancia máxima al estilo y tipo de alimentación de cada persona, pues la falta de actividad y una inadecuada nutrición causa lo que llamamos la ruptura de las defensas del cuerpo.
Estos dos factores son esenciales para una salud perfecta.

Esto me recuerda una frase que escuché hace algún tiempo, y que me parece totalmente acertada: “la mejor farmacia del mundo está en la cocina.”

3) Relajación – Meditación: Estos son dos términos que se confunden frecuentemente y son en realidad muy distintos. Un aprendiz de yoga puede y debería aprender estas dos fabulosas técnicas que traen como resultado de sus prácticas enormes beneficios al sistema nervioso central.

Como se diferencian?

  • La técnica de la meditación relaja.

  • La técnica de la relajación no crea un estado meditativo.

Siendo ambas excelentes técnicas, cada una ejerce diferentes estados de conciencia:

La relajación induce a un estado de sueño, relajando todos los músculos y nos desconecta del estado de vigilia.

La meditación induce a toda la fisiología a un estado de alerta en descanso. No nos desconecta; todo lo contrario, activa las funciones sensoriales, y la percepción se hace más refinada y por lo tanto más sutil.

Recordemos que los niveles de conciencia dependen del perceptor. El perceptor, en este caso usted, debe aprender a reconocer que las redes de neuronas de su cerebro se han formado a lo largo de su vida a través de procesos electro-químicos. La meditación puede modificar estos procesos, cambiar su percepción del mundo, y mejorar su calidad de vida!